martes, junio 2, 2020

Un club que nació, creció y puede desaparecer

Se trata del Club Social y Deportivo Crecer que abrió sus puertas hace seis años y tiene más de doscientos chicos que practican fútbol. Debido a la crisis económica y falta de apoyo, corre riesgos de cerrar sus puertas.

La pelota no corre. No solamente porque no hay quien la haga correr, sino porque la cancha y el predio, tiene largos pastizales que impiden el libre tránsito por los metros y metros que hasta hace un par de meses estaba plagado de chicos.

Chicos, adolescentes y adultos. Porque el Club Social y Deportivo Crecer de Monte Cristo, Córdoba, tras abrir sus puertas allá por 2013 tuvo un meteórico crecimiento hasta convertirse en un referente de la zona. Desde abajo, sin nada y con el sueño de su presidente y fundador Ángel Peralta que lejos de amoldarse a la quietud, decidió comenzar con su sueño.

“Somos un club nuevo, fundado el 18 de febrero de 2013. Comenzamos con nada en una ciudad chica de 15 mil habitantes. Alquilábamos un lote en un principio, no teníamos vestuario, pagábamos por baños químicos y los chicos se cambiaban en una carpa. Así empezamos con cinco divisiones inferiores”, recuerda el presidente del club.

En esos inicios, el club recibió un espaldarazo grande que les permitió pensar en grande: “Al año siguiente llegamos a un acuerdo con el intendente municipal que nos cedió unas tierras y empezamos a trabajar y construir nuestro predio. Ahora si tenemos las comodidades que necesitábamos. Contamos con baños, vestuarios, duchas y un salón. Todo hecho a pulmón y a medida que fueron pasando los años”.

Justamente ese crecimiento y solidez en la infraestructura, fue acompañado por los familiares de los chicos. Hoy, la relación, el vínculo y el amalgamar cada una de las piezas es la explicación del éxito deportivo y el crecimiento de los chicos.

“Nuestra crecimiento deportivo fue parecido al que tuvimos con la infraestructura. Al principio jugamos torneos de escuelas de futbol. Luego pasamos a la liga de escuelas de futbol de la liga cordobesa y luego cambiamos a la Liga de Punilla. Por último y ya establecidos como un club con buen crecimiento y resultados, nos mudamos a la liga de Colón, que es por cercanía territorial la que nos corresponde. Todo esto acompañado por un equipo de primera división que también tuvo muy buenos resultados”, explica Peralta, que en todo momento resalta el trabajo que realiza cada componente que integra el club.

Ante este crecimiento, el miedo a desaparecer es mayor y crece. Según las palabras del directivo, treinta días separan a este club, de que se concrete ese riesgo. Treinta días, un mes, o quizás algunos días más pero la urgencia es grande y crece a diario.

Mientras tanto, las puertas que golpean no se abren y no hay miras de que ésto cambie: “En las divisiones inferiores hicimos un gasto enorme al hacer todas las revisiones médicas. Debido a la pandemia estamos parados y económicamente en una situación muy difícil con una continuidad que es una incógnita porque no sabemos como vamos a salir al no tener una fecha de retorno”.

Hoy, como remarca su presidente, esta al borde del abismo: “Hoy estamos cerrados y el club no tiene ingresos de ningún tipo. No tiene cuotas que cobrar, ni aportes del municipio o provincia, nada. No tenemos para hacer el mantenimiento del predio y estamos haciendo las gestiones aunque aún no tenemos respuestas. Por suerte no pagamos sueldos ya que los profes son chicos que juegan en la primera del club. Pero si hay que pagar un montón de otras cosas que no hay como hacerlo. Es una situación muy muy compleja y estamos un poco desesperados tratando de encontrar un punto de calma”.

De todos modos, y pese a las urgencias, el club cuenta con un respaldo fundamental, los chicos. Con una cantidad que ha evolucionado año a año hasta convertirse en más de doscientos.

Los grandes, por su parte, también juegan un rol clave, ya que contando el fútbol femenino y la primera son otras cien personas que se amalgaman y bajan sus conocimientos a las divisiones inferiores.

El pedido, de esta manera, se transforma en necesidad: “No solamente necesitamos apoyo en el mantenimiento sino que también nos sería importante una ayuda económica para cubrir gastos fijos que tiene la institución. Ya sea un subsidio o un préstamo. Un ejemplo es el colectivo propio que compramos el año pasado que esta parado sin uso sin mantenimiento y eso se viene abajo y luego es difícil levantarlo”.

El pensamiento además se pone en como actuar el día después de la pandemia: “El día que tengamos que empezar cuando todo esto pase, deberemos poner al día todas las coberturas de seguro que están cortadas tanto del predio como los jugadores y el colectivo, más los gastos fijos de mantenimiento de la institución. Es muy compleja la situación de nosotros“.

Pasan los días y el tiempo se acaba. Las urgencias son las mismas que hace uno o dos meses. El trabajo social y deportivo que hace el Club Crecer quiere profundizarse, es lo que los motoriza. Desde hace seis años decenas de chicos y grandes se van sumando. La posibilidad del cierre y que un nuevo espacio deportivo baje las persianas es real.

Mientras tanto piensan como salir a flote el día después de la pandemia. Como hacer correr la pelota. Como transformar esos pastizales nuevamente en el espacio de los chicos, de los grandes y de todos lo que se quieran sumar para que Crecer sea cada vez más grande.

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Eze Juaristi
Periodista Deportivo. Redactor, productor periodístico, conductor en Radio. Pienso que es fundamental para estos tiempos volver a pensar al periodismo como hecho formador e informador. Necesitamos confiar en la información que leemos, miramos y escuchamos.

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